Génesis de la Feria Internacional del Sol
La Plaza de Toros de Mérida, punto clave de la festividad. Fotografía: Germán D' Jesús Cerrada
Para encontrar y entender el origen de la festividad colectiva más importante de la ciudad de Mérida, tenemos que remontarnos a la Mérida de mediados y finales de los años sesenta. En aquellos ayeres la ciudad no contaba aún con una Feria de inmensa envergadura, o al lo menos no como las que se organizaban en Maracaibo, Barquisimeto o San Cristóbal; siendo relevantes para nuestra historia, las ferias de esta ultima: las populares Ferias de San Sebastián.
Fue en 1967 (año clave en la historia de las ferias) cuando un grupo de entusiastas y destacadas personalidades de la historia merideña viajó a San Cristóbal para las también jóvenes ferias de San Sebastián. Allí disfrutaron de las corridas de toros en la entonces nueva plaza de la "Ciudad de la Cordialidad", comprendiendo que la única posibilidad de tener aquel divertimento en Mérida y gran parte del occidente, era a través de las corridas en plazas móviles o en la modesta Plaza de Toros del sector Belén.
Entre los destacados merideños que fueron a aquella feria y trajeron la idea de emular la experiencia en la Ciudad de los Caballeros, destacan: el Dr. Pedro Rincón Gutierrez (relevante exrector de la Universidad de los Andes), Germán Briceño Ferrigni (exgobernador del Estado), Román Eduardo Sandia (a quien se le rinde homenaje en el nombre de la plaza de toros), el presbítero Eccio Rojo Paredes, Virgilio Ángulo Mata, Álvaro Sandia Briceño y Siro Febres Cordero entre otros, quienes se unieron con el propósito de fundar en la ciudad una Plaza de Toros de grandes dimensiones para replicar el éxito de la Feria de San Sebastián.
Corrida inaugural de la Plaza de Toros de Mérida, diciembre de 1967. Fotografía: Museo Taurino de Mérida
La tarea de levantar semejante obra fue encargada a la Junta de Ferias y Fiestas (organizadora de la tercera edición de las Ferias de la Inmaculada) y a la primera Junta Directiva de la sociedad mercantil Complejo Recreacional Albarregas S.A. (Corealsa), hoy en día llamada Complejo Recreacional Mérida S.A. (Coremer). Ellos, junto con algunas de las personalidades que viajaron a San Cristóbal transmitieron la idea al profesor Gustavo Amador López, entonces gobernador del Estado quien inmediatamente se sumó al proyecto, y al Dr. Alfonso Dávila Matute, quien fuera un elemento crucial en la anterior Feria de la Inmaculada al haber organizado una exhibición agropecuaria e industrial del Estado en su hacienda llamada "El Rosario".
El rector Pedro Rincón Gutiérrez, en una reunión realizada en el rectorado de la U.L.A. ofreció terrenos de la Universidad en caso de ser necesarios; de igual forma, ofreció la colaboración de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de los Andes, para lo que designó al arquitecto Luis Ramírez García. Este, en colaboración con los destacados estudiantes Ely Saúl Uzcátegui, Ramón Pérez y Alfredo Blanco realizaría el anteproyecto, que finalmente se terminaria convetiría en el proyecto definitivo de la obra. Dichos estudiantes, ya graduados como arquitectos, asumieron con bastante responsabilidad este trabajo, que pudiéramos denominar su tesis de grado hecha una realidad.
La Plaza de Toros originalmente fue pensada para ser construida en los terrenos de la hacienda "El Carrizal" propiedad de Tulio Febres Cordero hijo, en unos espacios aledaños a los hoy ocupados por el C.C. Milenium, en la entonces lejana población de La Parroquia. Una de las principales razones para desechar la idea era la carencia de una buena vía de tránsito que comunicara a dicha zona con el centro de Mérida; los expertos temían que la carretera trasandina, construida por Gómez en 1925, no diera abasto a la cantidad de vehículos que circularían por aquella via los días de corridas.
Es importante acotar que Mérida vería realizada aquella significativa vía tres años después cuando sería inaugurada la Avenida Andres Bello, vialidad que permitiría el desarrollo de la ciudad.
Construcción de la Plaza de Toros, año 1967. Fotografía: Germán D' Jesús Cerrada
Se buscaron, entonces terrenos más cercanos a la ciudad en pro de realizar la obra, abriéndose un compás de espera para ello; El Dr. Alfonso Dávila Matute ofreció, en primera instancia, los terrenos de la Hacienda "El Rosario", hoy ocupados por las Urbanizaciones "Humboldt", "El Rosario" y el cuartel de Bomberos. Fue en esos momentos cuando el rector Pedro Rincón Gutiérrez ofrecio a la comisión ad-hoc ceder los terrenos de la Hacienda "Liria" por parte de la Universidad de los Andes, en la zona norte de la ciudad, entonces despoblada. Se contó con el compromiso de la Zona 2 del entonces Ministerio de Obras Públicas para la construcción de las vías de acceso al recinto, un recinto que se pensó, además, para incluir una gallera monumental, una manga de coleo, grandes áreas verdes y caminerías.
Para la colaboración del M. O. P., el Dr. Fortunato Adrián, entonces director del Ministerio en la zona, recibió, por medio del Gobernador del Estado, instrucciones del ministro Dr. Leopoldo Sucre Figarella para brindar toda la colaboración solicitada por la entidad en el proyecto. De esta forma, se proyectó y ejecutó la construcción de un enlace vial entre la via "la Panamericana" (actual Avenida Los Proceres) y la Plaza de Toros.
Fue aprobado el proyecto propuesto por la comisión designada por el rector Pedro Rincón Gutiérrez, dirigida por el arquitecto Luis Ramírez García y con cálculos estructurales realizados por el ingeniero Manuel Padilla. La titánica obra parecía imposible de ejecutar, ya que representaba un reto a contrarreloj. Para la ejecución de la misma fue designado el joven ingeniero civil Román Eduardo Sandia, quien se desempeñaba como Director de Obras Públicas de la Gobernación del Estado y a quien el entonces gobernador le concedió la licencia para alejarse de su cargo el tiempo necesario. Sandia organizó a un grupo de profesionales quienes lo superaban en edad y en experiencia; aunque actuó con prudencia siempre mantuvo la confianza necesaria en quien ostenta el mando, entendiendo la responsabilidad depositada en él por los sectores públicos y privados involucrados. La intención era tener lista la Plaza para Diciembre de 1967, con el propósito de ser inaugurada en las Ferias de la Inmaculada.
Promocional de las Ferias de la Inmaculada y de la inauguración de la Plaza de Toros, 1967. Fotografía: Robert Contreras.
Las obras comenzaron el 12 de agosto de 1967. Para las primeras etapas se contrataron los serivicios de la Oficina Técnica de Ingienería (OTECINCA) del ingeniero francés Marcial Laffaille, para el sistema de fundaciones; y de la la Constructora Ventuari C. A., a cargo del ingeniero Francisco "Chiquino" Gónzalez para los pórticos estructurales. Los graderíos estuvieron a cargo de la empresa Pretensados Cagua, de los hermanos Hernández Roura, en la ciudad homónima, desde donde fueron transportadas en gandolas hasta la construcción en Mérida. Toda la madrea utilizada en la obra, ya fuera para puertas, barreras y burladeros, fue despachada por el Laboratorio Nacional de Productos Forestales, dirigida por el ingeniero forestal Jesús Conejos Sobrino.
Ciento veinte días después, el 10 de diciembre de 1967, ya en el marco de las Ferias de la Candelaria seria inaugurada la Monumental Plaza de Toros de Mérida, principal atractivo tanto de aquella festividad como de las actuales Ferias del Sol.
Afiche promocional de las Ferias de la Inmaculada 1967. Fotografía: Pedro Jose Morales
Sin embargo, no todo seria color de rosa alrededor de la inauguración de la plaza de toro. Es necesario acotar que originalmente se tenía pensada su inauguración para el 9 de diciembre; no obstante, las copiosas lluvias que solían acompañar a Mérida durante los días de diciembre inundaron la plaza, imposibilitando así la realización de la corrida pautada para aquel día. Esto obligó a la realización de las dos corridas, originalmente pensadas una para los días 9 y 10, el mismo 10 de diciembre, marcando así un suceso inusual para la tauromaquia.
El clima lluvioso de la época y los impedimentos que este traía a la organización fueron el factor principal para cambiar las fechas de realización de las ferias. Se eligió el mes de febrero como mes ideal para la organización de las mismas, ya que, el clima por esas fechas era más seco, soleado y cálido; a esto se debe el nombre de Ferias del Sol. Además la fecha elegida coincidiá con la celebración a nivel nacional de los carnavales.
Pareciera pues que se ha enfocado este articulo casi en su totalidad en la historia de la Monumental Plaza de Toros más que en la de las Ferias del Sol, sin embargo es de vital importancia para esta última la historia de la primera, pues el corazón de las mismas ocurre alrededor de este importante recinto.
La plaza de toros inundada, 9 de diciembre de 1967. Fotografía: Germán D' Jesús Cerrada
No obstante, para 1968 no se celebraron ferias, apenas realizándose una corrida el 13 de abril con motivo del Sábado Santo.
Fue finalmente en el año 1969, entre el 8 y 18 de Febrero cuando se celebró de manera propiamente dicha la I edición de las Ferias del Sol. Esta sentó las bases de la festividad que conocemos a día de hoy, incorporando elementos característicos que aún perduran, como la elección de la reina, realizada en aquella ocasión el 7 de Febrero y que coronó a la señorita Lucia Marcovich Parra, representante de Mucuchíes (entonces Distrito Rangel). También se contó con la proliferación de los "Templetes", que no eran otra cosa más que tarimas para la presentación de grupos musicales, dispuestas en distintas zonas populares, estando instaladas al momento de efectuarse las ferias al rededor de 25 templetes todos desbordantes de animación y alegria. Asimismo, se realizaron diversos desfiles, destacando el desfile del carnaval taurino realizado el 18 de Febrero como el principal de todos, en donde el pueblo merideño disfruto de las agrupaciones y las coloridas carrozas que fueron participes del mismo.
También podemos mencionar La vuelta a Mérida en bicicleta y el campeonato de fútbol entre los equipos del Estado Sucre, Mérida y la Universidad de los Andes. Igualmente, se pudiera destacar el torneo de bowling en el que participaron ocho ligas provenientes de Mérida, Caracas, Lara, Zulia y Falcón.
Sin embargo, es de vital pertinencia mencionar las primeras corridas de toros organizadas en el marco de las Ferias del Sol, realizadas entre el 15 y el 17 de febrero de 1969 con Toros traídos de Valparaíso, Las Huertas y Villa Hermosa (México). Estas contaron con la presencia del reconocido torero español Manuel Benítez Pérez "El Cordobés" quien con una importante terna, compuesta tanto por toreros criollos como por extranjeros, llevó la batuta del primer carnaval taurino. Este, no obstante, fue incapaz de llenar la Plaza de Toros aunque logro una buena aceptación al ocupar diez mil de las dieciséis mil localidades del recinto.
Promocional alusivo a la Feria del Sol de 1969, publicado en el semanario "La Opinión". Fotografía: Samuel Leonardo Hurtado
Lucia Marcovich Parra, primera novia del sol, públicada en el diario "El Vigilante". Fotografía: Samuel Leornado Hurtado
Como una pequeña conclusión y reflexión sobre nuestras Ferias del Sol puedo decir lo siguiente:
Muchas han sido pues las vivencias que han embriagado de alegría a nuestra ciudad de Mérida alrededor de las Ferias del Sol; muchos gratos momentos se han vivido en nuestra ciudad en torno a ellas. A muchos les han marcado las corridas de toros, que gústennos o no, siguen siendo un pilar fundamental de estas; a otros, los innumerables conciertos y artistas de talla mundial que se han presentado con motivo de la celebración, conciertos animados durante muchos años animados por el programa de televisión nacional "Sábado Sensacional".
Los más seguidores del balompié recordaran la mítica "Copa Ferias del Sol", donde los equipos locales Estudiantes de Mérida y la ULA Mérida F. C. se enfrentaron a diversos equipos internacionales, entre ellos el Boca Juniors de Argentina o la Unión Sóvietica. Inclusive, muchos habrán sido marcados por las distintas exposiciones, ya sean empresariales o artísticas, que les han brindado horas del siempre necesario esparcimiento.
Personalmente, no soy quien más ha disfrutado de los eventos que envuelven a las Ferias del Sol, no por tener alguna animadversión frente a ellas, sino por aprovechar aquellos días para mi descanso y divertimento personal; sin embargo, es importante darles el valor cultural que ameritan, pues son parte de la cultura y del acontecer merideño.
Promocional de la Feria del Sol de 1997. Fotografía: Samuel Leornado Hurtado
Fuentes Consultadas:
Briceño, A. (4 de Abril de 2020) . LOS PASOS DE LA PLAZA . Academía de Mérida . https://academiademerida.org.ve/los-pasos-de-la-plaza/
González, A. (8 de Febrero de 2026) . Desfile de las Ferias del Sol en Mérida y su Legado . CuriosoTeatro Global . https://www.curiosoteatro.com/2026/02/desfile-de-las-ferias-del-sol-en- merida.html
Hurtado, S. (2024) . Las Ferias del Sol y el Carnaval Taurino de América: Carteles de la Biblioteca Febres Cordero (1ª ed.). [PDF], Mérida, Venezuela: Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y Servicios de Bibliotecas
Molina, E. (11 de Febrero de 2024) . 1969: VIVA LA PRIMERA FERIA DEL SOL . Frontera Digital . https://fronteradigital.com.ve/index.php/entrada/45613
Vivas, Y. (19 de Febrero de 2023) . Carnaval Taurino de América: una tradición de 52 años . Diario de los Andes . https://diariodelosandes.com/carnaval-taurino-de-america-una-tradicion-de-52-anos/
Producción y Redacción: José David López
Mérida, 26 de febrero de 2026
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